La amistad y admiración común entre Marilyn Monroe y Carl Sandburg

Marilyn Monroe y Carl Sandburg, una actriz joven y un poeta anciano, aparentemente no tenían nada en común. Sin embargo, lo cierto es que se volvieron buenos amigos y se admiraban profundamente. Su relación es una de las más interesantes y poco conocidas de la vida de Marilyn, pues muestra cómo dos personas de mundos muy distintos pudieron conectar a un nivel humano e intelectual. Conozcamos esta historia, que es realmente digna de atención.


Bueno, Marilyn es la actriz que todos conocemos y creo que no necesita presentación, pero una breve presentación de Carl Sandburg puede ser necesaria. Sandburg tuvo una vida muy vinculada a la política: pasó diez años en el Partido Socialista de América antes de abandonarlo y convertirse en demócrata. Apoyó a líderes como Franklin D. Roosevelt, Adlai Stevenson y John F. Kennedy, y defendió con firmeza los derechos civiles. Escribió una de las biografías más completas e influyentes sobre Abraham Lincoln, quien se convirtió en su gran ídolo. Además de poeta, fue ensayista, periodista, recopilador de folclore, autor infantil e incluso llegó a trabajar en Hollywood. También realizó grabaciones musicales de baladas populares y canciones tradicionales. En su época, Sandburg formaba parte esencial del folclore cultural estadounidense, una figura pública muy querida y respetada. Su humanidad, su cercanía y su visión amplia de Estados Unidos lo convirtieron en una figura singular, capaz de conectar tanto con líderes políticos como con artistas jóvenes como Marilyn.

Marilyn empezó a conocer a Carl Sandburg a través de Arthur Miller. Antes de casarse, Marilyn y Miller se habían conocido en 1951 durante el rodaje de As Young as You Feel, y Marilyn solía escribirle cartas. En una de ellas le comentó que muchas personas admiraban a su padre, pero que ella no había tenido uno. Miller le respondió que podía admirar a Abraham Lincoln y le recomendó la biografía escrita por Carl Sandburg. Arthur Miller no lo sabía, pero Marilyn ya admiraba a Lincoln desde su infancia o adolescencia. Sentía que compartían orígenes humildes y le fascinaba su visión política, así que no tardó en comprar la biografía de Sandburg, que le encantó. Aunque con el tiempo adquirió más libros sobre Lincoln, el de Sandburg se convirtió en su favorito.


Sin embargo, Marilyn no conocería a Carl Sandburg en persona hasta 1958, durante el rodaje de Con faldas y a lo loco. Desde ese momento y hasta la muerte de Marilyn, Sandburg y ella desarrollaron una sincera amistad. Sandburg la visitaba de vez en cuando y solían hablar por teléfono con bastante frecuencia. Marilyn lo admiraba profundamente; llegó a convertirse en una de las personas que más respetaba y lo expresó en varias ocasiones. Le fascinaba especialmente que, a pesar de su edad, Sandburg mantuviera una enorme vitalidad, cantando y tocando la guitarra con entusiasmo. También admiraba su cercanía hacia la gente común y sus ideas políticas progresistas. Para Marilyn, Sandburg terminó convirtiéndose en otra figura paterna. Era muy cariñosa con él, hasta el punto de apoyarse en su hombro en más de una ocasión. Por su parte, Sandburg también sentía un gran aprecio por Marilyn. Le caía bien, la admiraba y habló de ella de manera muy positiva.

He empezado este artículo diciendo que, aparentemente, Marilyn y Sandburg no tenían demasiado en común, pero lo cierto es que sí compartían muchas cosas. En política, ambos eran demócratas progresistas y valoraban profundamente la idea del “hombre común”. Los dos apoyaron públicamente a John F. Kennedy y consideraban la democracia como un principio esencial. Para ambos, los derechos civiles eran su principal preocupación política, y además compartían una gran fascinación por Abraham Lincoln, quien era el ídolo político de los dos. Fuera del ámbito político, también tenían intereses similares: a ambos les gustaba la poesía, a ambos les encantaba el cine y ambos sabían cantar.

En sus encuentros, Marilyn y Sandburg solían hablar de todos estos aspectos que tenían en común. Marilyn reconoció que, gracias a esas conversaciones, llegó a aprender aún más sobre Abraham Lincoln. Pero no todo giraba en torno a la política o la historia: a Sandburg le encantaba tocar la guitarra y cantar, y a menudo compartía esa faceta con ella. En una ocasión, incluso le enseñó a Marilyn unos ejercicios que, según él, eran muy buenos para conciliar el sueño.


Sandburg recordó a Marilyn con mucho cariño. Dijo que Marilyn no tenía un conocimiento profundo de política o economía, pero sí sabía hablar con soltura sobre temas nacionales, Hollywood y personas importantes para ella. Comentaba que había algo inherentemente democrático en ella y que era absolutamente encantadora.

Referencias

"Carl Sandburg"Wikipedia, 2025-11-12, retrieved 2025-11-16

Spoto, Donald (1993). Marilyn Monroe: The biography. pp. 407-408.

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