Teorías conspirativas sobre Marilyn Monroe
Las teorías conspiranoicas son un fenómeno muy común; a muchas personas les gusta creer que detrás de la vida cotidiana existen secretos ocultos o misterios ocultos. Las celebridades, al vivir bajo el escrutinio público constante, siempre han sido objeto de este tipo de teorías, ya sea para desprestigiarlas, exagerar sus vidas o simplemente añadir dramatismo a su imagen pública. Marilyn Monroe, como una de las actrices más famosas —si no la más famosa— de la historia, no ha sido la excepción y ha sido el centro de numerosas teorías conspiranoicas. Algunas de estas teorías contienen un pequeño núcleo de verdad que ha sido exagerado, mientras que otras son invenciones totalmente falsas. El objetivo de este artículo es desmontar algunas de estas teorías conspiranoicas de manera clara y concisa, aunque espero en el futuro elaborar varios artículos más detallados sobre el tema. Es importante desmentir estas teorías porque, además de falsear la historia, pueden dañar la reputación de Marilyn y de las personas cercanas a ella. Muchas de estas ideas son absurdas, pero siempre hay quienes las creen, por lo que resulta necesario abordarlas con rigor y evidencia.
Marilyn Monroe fue asesinada por el gobierno
La gran teoría conspiranoica: “Marilyn Monroe fue asesinada por el gobierno”
Una de las teorías conspiranoicas más famosas sobre Marilyn Monroe sostiene que fue asesinada por el gobierno estadounidense. La versión resumida de esta teoría dice que Marilyn habría tenido una relación sentimental con los hermanos Kennedy, quienes supuestamente le habrían revelado secretos políticos sumamente delicados. Según los defensores de esta teoría, esto habría puesto a Marilyn en una situación de peligro y, para proteger la información, el gobierno decidió asesinarla. Los primeros en plantear esta teoría fueron Frank Capell y Norman Mailer. Capell era un extremista que consideraba a los Kennedy comunistas y afirmaba que el asesinato de Marilyn formaba parte de una operación comunista. No aportó ninguna prueba, y el FBI desmintió sus afirmaciones en sus archivos. Aunque su teoría era absurda, al menos Capell la publicó mientras Robert Kennedy aún estaba vivo, lo que permitía cierta defensa. Por su parte, Norman Mailer reconoció más tarde que su relato era falso y que lo utilizó principalmente para vender más libros.
El caso se complicó con la aparición de Robert Slatzer, quien afirmó ser un amigo cercano de Marilyn e incluso aseguraba haberse casado con ella durante tres días en 1952. Slatzer añadió nuevos elementos a la conspiración: mencionaba un “diario rojo” que Marilyn llevaba consigo, en el que anotaba supuestos secretos políticos revelados por los Kennedy, incluyendo planes para asesinar a Castro o acciones contra la mafia. Según él, Robert Kennedy terminó su relación con Marilyn, y ella, enfadada, planeaba dar una rueda de prensa para revelar toda la información, momento en el que habría sido asesinada.
Sin embargo, la versión de Slatzer se desmonta por completo:
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Ninguna persona cercana a Marilyn lo reconoció como amigo. Solo existen algunas fotos de ellos juntos en el rodaje de Niagara, pero no hay registros posteriores de amistad, especialmente no en 1962.
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El supuesto matrimonio de tres días es falso. Slatzer afirmaba que se casaron en México y que Fox prohibió la unión, destruyendo las pruebas. Sin embargo, la documentación demuestra que Marilyn estaba en Los Ángeles en esos días, con tickets de compras y asistencia a eventos, haciendo imposible el matrimonio.
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No hay evidencia de un diario rojo. Jeanne Carmen, otra supuesta amiga, tampoco es reconocida como cercana. Marilyn tenía cuadernos y escritos que terminaron en manos de los Strasberg tras su muerte, recopilados en Fragments, Poems, Intimate Notes, Letters. Estos cuadernos eran fragmentarios, incompletos y con pocas páginas; no cumplen con la idea de un diario sistemático que se llevara a todos lados.
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Nadie del círculo cercano de Marilyn confirma que llevaba un diario a eventos. Amy Greene mencionó un diario, pero vivir con Marilyn no implica que lo transportara a fiestas y encuentros. Además, Marilyn fue de las personas más fotografiadas de la historia, y no existe ninguna imagen con dicho diario.
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La idea de la rueda de prensa es incoherente. Marilyn era reservada, tímida y confiaba en la gente, pero no era vengativa. Nunca atacó públicamente a ex-parejas o amigos. Planear una venganza contra los Kennedy habría arruinado amistades importantes como las que mantenía con Peter Lawford y Pat Kennedy, algo incompatible con su personalidad sensible y su necesidad de ser querida.
Cabe destacar que Marilyn sí fue amiga de los Kennedy. Es posible que con John Kennedy existiera cierta cercanía, aunque no está confirmada, mientras que con Robert Kennedy los encuentros fueron pocos y sin evidencia de relación sentimental. La idea de que los Kennedy le revelaran secretos políticos carece de sentido; ni siquiera las primeras damas tenían acceso a tal información. Los encuentros documentados con los Kennedy se limitaban principalmente a temas de derechos civiles y cuestiones sociales de la época.
Otros teóricos posteriores simplemente reciclan los inventos de Slatzer, como el diario y la rueda de prensa. Por ejemplo, Fred Otash afirmó haber colocado micrófonos en la casa de Marilyn y de Peter Lawford, supuestamente contratados por Jimmy Hoffa. Sin embargo, no existe evidencia de esto, un amigo suyo lo desmintió, y no hay grabaciones de ningún tipo. Otros afirmaron que Ralph Greenson, psiquiatra de Marilyn, era comunista y la utilizaba para obtener información. Anthony Summers entrevistó a la familia Greenson y confirmó que, salvo Danny Greenson (liberal progresista), el resto eran tímidamente liberales. Ralph apoyaba que Marilyn hablara sobre política con Kennedy, sin indicio de espionaje comunista.
En conclusión:
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Slatzer no tenía relación con Marilyn en 1962.
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No hubo matrimonio de tres días.
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No existió el diario rojo que supuestamente llevaba a todos lados.
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Marilyn no planeó ninguna rueda de prensa vengativa.
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No hay evidencia de micrófonos o espionaje en su casa.
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Ralph Greenson no era un agente comunista.
Por lo tanto, la teoría de que el gobierno asesinó a Marilyn carece completamente de fundamento. Todo lo relacionado con asesinatos, secretos políticos o espionaje es una construcción de autores sensacionalistas y conspiranoicos y no tiene respaldo en la realidad histórica.
Marilyn Monroe fue asesinada por la mafia
Otra teoría conspiranoica sobre Marilyn Monroe sostiene que fue asesinada por la mafia. Según esta versión, Marilyn habría tenido una relación sentimental con Robert Kennedy, y como él estaba realizando una cruzada contra la mafia, los mafiosos supuestamente la asesinaron para enviarle un mensaje y causarle daño.
Sin embargo, esta teoría se desmonta con facilidad:
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Como ya mencioné antes, se sabe que Marilyn y los Kennedy eran amigos. La existencia de una relación romántica no está confirmada. Con John Kennedy podría haber habido un breve affaire, pero nada serio. En el caso de Robert Kennedy, la idea es aún más improbable: tuvieron muy pocos encuentros, no hay un historial de infidelidades significativo por parte de Robert, y las fuentes que hablan de un romance son solo rumores. Muchos amigos y allegados de Marilyn desmienten cualquier relación de este tipo, y el propio Robert Kennedy lo negó.
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Incluso si hubiera existido una relación, la mafia tendría que estar segura de ello, lo cual no está claro. Además, Frank Sinatra, amigo cercano de Marilyn, tenía relaciones conocidas con miembros de la mafia. Sería absurdo que asesinaran a una amiga de un aliado estratégico.
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Finalmente, el modus operandi de la mafia hace que esta teoría pierda todo sentido. La mafia suele actuar de manera violenta y directa para enviar mensajes. Una sobredosis, como la que terminó con la vida de Marilyn, no es un método típico de la mafia y no habría transmitido un mensaje claro a Robert Kennedy.
En resumen, la idea de que la mafia asesinó a Marilyn para afectar a Robert Kennedy carece de fundamento. Se trata de otra invención sensacionalista que no se sostiene frente a la evidencia histórica y los testimonios de quienes conocieron a Marilyn.
Marilyn Monroe no fue asesinada por el gobierno, pero si hubo un encubrimiento
Otra teoría conspiranoica ampliamente difundida sostiene que, aunque el gobierno no asesinó a Marilyn Monroe, sí hubo secretos y un encubrimiento tras su muerte. Esta teoría proviene principalmente del escritor Anthony Summers, quien afirma que Marilyn tuvo una relación con Robert Kennedy, que existía un supuesto diario y que incluso se planeaba una rueda de prensa. Según Summers, aunque no hubo secretos de Estado, al FBI le preocupaba la relación de Marilyn con Frederick Vanderbilt Field, un exiliado comunista en México. Además, Summers sostiene que Robert Kennedy estuvo en casa de Marilyn el día de su muerte y que posteriormente se retiraron pruebas del lugar.
El problema central de esta teoría es que Summers basa partes importantes de su relato en fuentes poco fiables como Norman Mailer y Robert Slatzer, siendo Slatzer un mentiroso reconocido. Summers, sin embargo, acepta lo que le conviene, como el supuesto diario, y descarta lo que no encaja en su narrativa, mostrando claras inconsistencias metodológicas.
Un ejemplo especialmente significativo es su tratamiento del testimonio de José Bolaños. Summers recoge la afirmación de Bolaños de que Marilyn le contó que tuvo una “pelea cegadora” con Robert Kennedy sobre Cuba, pero:
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Todas las demás fuentes —Danny Greenson, la propia Marilyn, una asistente del evento y Jean Kennedy Smith— describen el encuentro del 1 de febrero de 1962 como positivo.
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Danny Greenson preparó preguntas de política de centro-izquierda para que Marilyn impresionara a Robert Kennedy, y los temas no incluían Cuba.
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Marilyn escribió en una carta posterior con entusiasmo sobre Robert Kennedy y el encuentro, enfocándose principalmente en derechos civiles.
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La supuesta pelea no concuerda con ninguna otra fuente y contradice la documentación histórica disponible.
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Bolaños también mintió en otros aspectos, como decir que él y Marilyn iban a casarse, algo que el propio Summers descarta… excepto cuando le conviene para su narrativa.
Summers también afirma que el FBI estaba preocupado de que Marilyn pudiera revelar información de los Kennedy a Field. Sin embargo, los archivos del FBI no dicen eso. Lo que sí investigaban era si Marilyn podría tener simpatías izquierdistas, lo cual era habitual que preocupará al FBI de la época. Por ejemplo, un archivo menciona que Marilyn cuestionó al presidente sobre la moralidad de las pruebas nucleares; Summers interpreta esto como un motivo de preocupación del FBI sobre filtraciones a Field, pero en realidad refleja solo el sesgo de la agencia hacia la izquierda y no preocupación por secretos políticos.
Otro pilar del relato de Summers es Eunice Murray, quien afirmó en una de sus múltiples versiones que Robert Kennedy estuvo en la casa de Marilyn el día de su muerte. Sin embargo:
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Murray cambió su versión varias veces.
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No era una persona de confianza dentro del círculo cercano de Marilyn; Pat Newcomb desconfiaba de ella y habló mal de su fiabilidad.
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Murray fue informante del FBI y llegó a mentir para perjudicar a Marilyn. Por ejemplo, afirmó falsamente que Joe DiMaggio, Arthur Miller y Frank Sinatra la rechazaban, o que Marilyn tenía un affair con Field, algo casi imposible considerando que Field estaba casado y que Marilyn tenía relaciones abiertas con DiMaggio.
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El FBI, tras investigar, concluyó que quien tenía vínculos izquierdistas era Murray, no Marilyn.
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Murray tenía un interés personal en desviar la atención hacia Robert Kennedy: Marilyn murió bajo su cuidado, y culpar a Kennedy la eximía de responsabilidad.
Además, Donald McGovern publicó un estudio exhaustivo demostrando que Robert Kennedy no estuvo en la casa de Marilyn el día de su muerte, coincidiendo con la documentación del FBI.
A pesar de todo esto, autores como Lois Banner han aceptado sin espíritu crítico muchas de las afirmaciones de Summers, ignorando a investigadores serios y no conspiranoicos como Donald Spoto o Barbara Leaming. Este sesgo selectivo evidencia la falta de rigor en su trabajo.
En conclusión, la teoría de Summers se desmonta fácilmente debido a:
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Su dependencia de Slatzer, un testigo desacreditado.
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Incongruencias internas y aceptación selectiva de fuentes.
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Contradicciones evidentes con documentación histórica verificable.
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La imposibilidad fáctica de muchos de los eventos que describe.
Marilyn Monroe era comunista
Marilyn Monroe era comunista: esta teoría conspiranoica suele apoyarse en tres supuestos argumentos:
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que el FBI la investigó,
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que tuvo relación con personas consideradas sospechosas,
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y algunas afirmaciones falsas o tergiversadas de Lois Banner.
Para desmontarla con claridad, conviene ir punto por punto, empezando por el tercero.
Lois Banner afirma que Marilyn apoyaba a Fidel Castro, pero esta conclusión se basa en una interpretación incorrecta de una carta que Marilyn envió a Lester Markel en marzo de 1960. En esa fecha Fidel Castro todavía no se había declarado comunista y, de hecho, gozaba de un considerable apoyo en Estados Unidos. En la carta, Marilyn no expresa ningún apoyo explícito a Castro: simplemente comenta que Estados Unidos no había ayudado a los cubanos ni siquiera para desarrollar la democracia y critica la cobertura mediática estadounidense, donde cree que la prensa se burla de la apariencia de Castro en vez de informar con seriedad. Además, en esa misma carta Marilyn deja claro que fue criada para creer profundamente en la democracia, expresa admiración por varios políticos estadounidenses y llega a decir que su presidente ideal sería William O. Douglas. Todo esto es completamente incompatible con la imagen de una simpatizante comunista.
En cuanto a sus supuestas relaciones con figuras sospechosas, Marilyn tuvo amistades con varias personas que habían sido comunistas o cercanas al comunismo en el pasado: Arthur Miller, Elia Kazan, Paula Strasberg, Norman Rosten, entre otros. Sin embargo, ninguno de ellos era comunista cuando convivieron con Marilyn. Algunos creen erróneamente que Arthur Miller lo era, pero no lo era en absoluto durante su relación con ella. El único amigo de Marilyn que sí era comunista confirmado fue Frederick Vanderbilt Field, aunque no era un amigo íntimo, sino una relación menor. También se ha insinuado que José Bolaños era comunista, pero no está demostrado, y además su vínculo con Marilyn fue breve y se desarrolló sobre todo en un contexto de fiestas, alcohol y pastillas, por lo que no hay evidencia de que Marilyn hubiese llegado a conocer sus ideas políticas, incluso si fueran ciertas. Marilyn era crítica con el macartismo y, desde luego, no era anticomunista; su amplitud de miras y su carácter nada sectario le permitían relacionarse con un comunista como Vanderbilt Field y, al mismo tiempo, con republicanos como Jane Russell o Clark Gable. Eso no demuestra simpatías comunistas, sino tolerancia y apertura mental.
Respecto a la investigación del FBI: sí, Marilyn fue investigada durante la época del macartismo, pero esto era extremadamente común en Hollywood. También investigaron a Charles Chaplin, Frank Sinatra, Marlon Brando, Lauren Bacall, Humphrey Bogart e incluso a figuras absolutamente respetables como Eleanor Roosevelt. El archivo del FBI sobre Marilyn es, en realidad, muy breve: oficialmente son 85 páginas, pero muchas corresponden a Arthur Miller y otras a menciones sobre libros de Frank Capell o Norman Mailer. Es probable que las páginas realmente dedicadas a Marilyn no lleguen ni a 40. Comparado con las aproximadamente 4.000 páginas dedicadas a Eleanor Roosevelt, es ridículo. Y lo más importante: Marilyn no fue citada por el HUAC, no estuvo en listas negras y nunca fue inculpada de nada. Si solo fue investigada superficialmente y nada más, es porque no encontraron absolutamente nada. Los documentos del FBI incluyen rumores sin fundamento, como un supuesto pedido de visa a la URSS que, cuando se le preguntó, Marilyn negó tajantemente. Explicó que no había solicitado ninguna visa, aunque sí podría visitar Rusia o Europa por interés en el arte, la cultura o el turismo. También aparecen rumores de que Marilyn Monroe Productions era un “títere comunista”, algo que el propio FBI parece no tomarse en serio, pues ni siquiera profundiza en ello. El FBI menciona su relación con Miller, su breve contacto con Vanderbilt Field en México y comentarios que Marilyn hizo en reuniones con los Kennedy, donde expresó opiniones que la agencia consideró “izquierdistas”, como cuestionar la moralidad de las pruebas nucleares o mostrar preocupación por el futuro de la juventud estadounidense. Cabe señalar que en el episodio de México, la informante clave fue Eunice Murray, quien tiende a exagerar y distorsionar varias cosas. Aun así, incluso con estas fuentes dudosas, el propio FBI reconoce que no encontró ninguna evidencia de que el Partido Comunista usara a Marilyn Monroe directa o indirectamente, ni indicios de que ella tuviera alguna relación orgánica con el comunismo.
La realidad es que Marilyn no era comunista. Estaba registrada como demócrata, admiraba a varios políticos tradicionales estadounidenses y su figura política más admirada era Abraham Lincoln. También elogió a William O. Douglas como su candidato presidencial ideal. Sus convicciones eran progresistas en temas sociales, pero sobre economía prácticamente nunca habló, y no parece haber tenido un gran interés. Su relación con Arthur Miller tampoco la convierte en comunista. Aunque Miller fue crítico con el capitalismo, sus críticas eran moderadas: escribió ensayos cuestionando el sistema, pero también hizo publicidad para empresas, fundó una compañía, produjo su propia película y tenía cierto interés en la bolsa. Nada de esto encaja con un militante comunista, y mucho menos convierte a Marilyn en tal cosa. Por último, Marilyn parece haber creído de forma auténtica y profunda en la democracia. Eso es fundamental. No se puede ser comunista y al mismo tiempo profesar una fe sincera en la democracia liberal estadounidense. Y para rematar, en la carta a Lester Markel escribe que Rockefeller era “más liberal que muchos demócratas”, frase que sugiere que ese enfoque más liberal le resultaba simpático. La teoría de que Marilyn fuese comunista no resiste ningún análisis serio.
Marilyn Monroe era bisexual
La teoría conspiranoica sobre la bisexualidad de Marilyn Monroe se basa casi exclusivamente en rumores surgidos después de su muerte. Las supuestas relaciones con Natasha Lytess, Joan Crawford y Brigitte Bardot no están documentadas y presentan enormes problemas de credibilidad cuando se analizan con detalle.
En el caso de Natasha Lytess, es cierto que ella mostró un interés sentimental y sexual hacia Marilyn; esto aparece reflejado en diversos testimonios. Sin embargo, Marilyn veía a Lytess únicamente como profesora de interpretación y asesora profesional. Aunque existen rumores de que podría haber ocurrido algo, lo más probable es que no, y en caso de que hubiera sucedido, es perfectamente posible que Marilyn hubiese accedido más por presión o incomodidad que por verdadero deseo. Lytess tendía a ser invasiva, dominante y excesivamente intrusiva en la vida privada de Marilyn, por lo que este tipo de situación hipotética no implicaría necesariamente atracción por parte de Marilyn. Lo de Joan Crawford es aún más improbable. Supuestamente habría ocurrido hacia 1947, cuando Marilyn acababa prácticamente de entrar en Hollywood y era una completa desconocida. Joan Crawford, en cambio, ya era una gran estrella consagrada. La posibilidad de que siquiera se conocieran en esa fecha es baja, y la idea de que tuvieran relaciones sexuales es aún más difícil de sostener. Además, años más tarde Crawford expresó un marcado desprecio hacia Marilyn, lo cual no encaja con la idea de una relación íntima. El rumor sobre Brigitte Bardot antes de que Marilyn fuera a ver a la reina Isabel II es directamente absurdo. En 1956 Marilyn estaba recién casada con Arthur Miller y el viaje a Inglaterra formaba parte del rodaje de El príncipe y la corista. No existe ninguna evidencia documental de que Marilyn y Bardot se encontraran en esa época, mucho menos de una relación sexual entre ellas.
Marilyn confesó en algún momento que creyó que era lesbiana “hasta que se enamoró de un hombre”. Según Ralph Greenson, a Marilyn le incomodaba cualquier insinuación mínimamente homosexual. Sin embargo, según W.J. Weatherby, Marilyn defendió abiertamente a Montgomery Clift por ser homosexual y declaró que “ningún tipo de sexo es malo si hay amor”. Ambas posturas pueden convivir: Marilyn era compasiva y abierta mentalmente, pero podía sentir incomodidad con ciertas insinuaciones cuando se referían a ella misma. Lois Banner, una vez más, amplifica esta teoría sin cuestionar que se basa en rumores póstumos. Banner también ignora que los escritos personales de Marilyn —muchos recopilados en el libro Fragments— hablan siempre de amor y relaciones con hombres: sus poemas, cartas y anotaciones están llenos de referencias emocionales dirigidas a figuras masculinas.
A diferencia de otras teorías conspiranoicas que dañan la imagen de Marilyn o inventan hechos escandalosos, esta teoría no es dañina en sí misma. No sería algo negativo si Marilyn hubiese sido bisexual: simplemente formaría parte de su vida privada. Sin embargo, sigue siendo una teoría especulativa, basada en testimonios débiles, inconsistentes y en rumores posteriores a su muerte. Lo más prudente es reconocer que no puede descartarse al 100 %, pero que, con la evidencia disponible, es poco probable.
Clark Gable murió por culpa de Marilyn Monroe
Otra teoría conspiranoica recurrente afirma que Marilyn Monroe tuvo la culpa de la muerte de Clark Gable, sugiriendo que sus retrasos en el set o la cantidad de tomas que requería durante el rodaje de The Misfits habrían provocado el infarto que terminó con la vida del actor. Esta teoría, además de injusta, ignora hechos básicos y comprobables.
Para comenzar, Gable murió semanas después de que terminara el rodaje, no durante él, por lo que es imposible establecer una relación directa entre el ritmo de grabación y su muerte. Además, Gable era un fumador empedernido y es probable que también bebiera con frecuencia, hábitos que sí representan riesgos claros para la salud cardíaca. Tampoco es cierto que Marilyn fuese la única persona con dificultades durante la filmación. Montgomery Clift atravesaba problemas muy serios, John Huston tenía fama de beber en exceso y el propio Arthur Miller vivía tensiones tanto personales como creativas. Culpar únicamente a Marilyn no solo es incorrecto, sino que resulta una simplificación maliciosa de un rodaje complejo para todos. A esto se suma que a Gable se le exigió un esfuerzo físico enorme para un hombre de casi 60 años. Eligió hacer él mismo algunas de las escenas más intensas con caballos, que requerían fuerza, resistencia y gran esfuerzo físico. Este desgaste, mucho más que cualquier retraso en el set, pudo afectar significativamente su salud.
Por último, no existe evidencia de tensiones entre Marilyn y Gable. Se llevaban muy bien; Marilyn lo admiraba profundamente y hablaba con cariño de él incluso después de su muerte, que la afectó emocionalmente. Nada en su relación apunta a conflictos o tensiones que puedan usarse para sustentar esta teoría.
En conclusión, la idea de que Marilyn Monroe tuvo responsabilidad en la muerte de Clark Gable es falsa. Su origen está en prejuicios, rumores y la tendencia a convertir a Marilyn en chivo expiatorio de cualquier circunstancia negativa a su alrededor.
Marilyn Monroe era drogadicta
Esta teoría conspiranoica parte de un elemento real, pero lo deforma hasta convertirlo en una caricatura injusta. Marilyn Monroe sí desarrolló una adicción, pero fue a fármacos legales que le habían sido recetados por médicos debido a problemas de salud física y emocional muy reales. Sufría insomnio crónico, ansiedad severa, crisis depresivas y dolores físicos recurrentes. En vez de recibir un tratamiento adecuado, equilibrado y supervisado, sus médicos tendían a recetarle más pastillas sin un verdadero control. Así, Marilyn terminó atrapada en una dependencia farmacológica que nunca fue tratada de forma responsable por profesionales, pero que no tiene nada que ver con la imagen sensacionalista de una “drogadicta”.
Algunos han sugerido que también era alcohólica. Esto es falso. Es cierto que en ocasiones podía excederse con el alcohol en fiestas o en ciertos contextos sociales, pero no era una bebedora habitual ni mucho menos una alcohólica. No mostraba conductas típicas de alcoholismo, como llegar frecuentemente borracha a casa o emborracharse sola; además, no era una persona especialmente fiestera, por lo que esos excesos eran esporádicos y no constituían un patrón. Curiosamente, Marilyn dejó de fumar a mediados de los años cincuenta. No está claro si alguna vez tuvo una verdadera adicción al tabaco. Aunque existen numerosas fotos suyas fumando, en la mayoría parece hacerlo en contextos sociales o como parte de sesiones fotográficas. No hay indicios de que fuera una fumadora habitual ni mucho menos dependiente de la nicotina. Otro punto importante es que Marilyn no consumía drogas ilegales. No hay evidencia de que usara marihuana, cocaína, heroína o sustancias similares. Circula un artículo que describe fiestas de Marilyn en México, insinuando que había abundante alcohol, pastillas e incluso cocaína. Esto es falso: Marilyn no consumía ese tipo de drogas, y quienes la conocieron lo confirman. También existe el rumor de que probó LSD una vez, pero no está comprobado y probablemente sea falso.
En definitiva, Marilyn Monroe no fue una drogadicta en el sentido sensacionalista que muchos pretenden. Tuvo una dependencia a medicamentos legales por causas legítimas y mal gestionadas por su entorno médico, pero no consumió drogas ilegales ni tuvo adicción al alcohol o al tabaco. Llamarla “drogadicta” resulta injusto, simplista y profundamente deshumanizador, especialmente considerando que aquello a lo que era adicta era precisamente lo que se suponía debía ayudarla.
Marilyn Monroe estaba siempre depresiva y era un juguete roto de Hollywood
Esta idea suele presentarse como una “verdad absoluta”, pero requiere muchos matices. Cuando se afirma que Marilyn era depresiva no se suele hablar de un diagnóstico clínico concreto, sino de la imagen de que estaba siempre triste, siempre rota, siempre sufriendo. Es la versión que populariza la película Blonde: un juguete roto de Hollywood, explotada, maltratada, desesperadamente infeliz mientras fingía una sonrisa ante las cámaras. Esa visión es falsa y simplista.
Marilyn no vivió en un estado permanente de tristeza. Lo más probable, según diversos especialistas y testimonios cercanos, es que tuviera un trastorno bipolar o algún tipo de ciclotimia. Billy Wilder, que trabajó con ella, lo resumió muy bien: “tenía días de profunda felicidad y días de profunda tristeza”. Esto encaja con lo que dicen amigos y compañeros: Marilyn podía tener días luminosos, llenos de energía y entusiasmo, y otros en los que se venía abajo. Ni era Elsie Marina, la ingenua alegre y superficial de sus películas, ni era la víctima perpetua que muestran algunas versiones exageradas de su vida. La gente tiende a centrarse en dos etapas de su biografía: su infancia difícil y sus últimos años. Pero eso no define toda su vida ni su personalidad. La Marilyn de 1952, cuando empezaba a triunfar con determinación, ambición y una enorme energía, no es la Marilyn de 1960, un año especialmente duro por la crisis y ruptura con Arthur Miller. Como cualquier persona, tuvo momentos luminosos y oscuros. Del mismo modo que vivió divorcios dolorosos, también vivió bodas felices. Y aunque su infancia fue complicada, también es cierto que algunos aspectos se exageran y que, una vez estabilizada en su adolescencia, su vida mejoró notablemente. De hecho, su adolescencia fue una etapa muy positiva, aunque rara vez se menciona. Sus cambios de humor podían ser más marcados e intensos que los de muchas personas, probablemente por un componente bipolar. Cuando estaba feliz, irradiaba entusiasmo hasta un punto contagioso; cuando estaba triste, lo estaba de verdad. Sus últimos años fueron más duros que los anteriores, pero tampoco fueron un infierno absoluto. Y de hecho, 1962 fue mejor para ella que los dos años previos.
Tampoco es correcto verla como un “juguete roto” completamente manipulado por Hollywood. Marilyn tuvo conflictos con estudios y con ciertas personas que no la trataron bien, sí, pero también es verdad que en muchas ocasiones hizo exactamente lo que quiso y luchó por su independencia profesional. La mayoría de las personas que realmente la conocieron la querían, la respetaban y hablaban de su calidez, humor y entusiasmo.
En resumen, Marilyn no fue una mujer perpetuamente depresiva ni un ser permanentemente roto. Fue una persona compleja, con grandes oscilaciones emocionales, con momentos muy felices y momentos muy duros, como cualquiera, aunque en su caso intensificados por posibles causas clínicas y por una vida muy pública.
Marilyn Monroe era sucia
Esta teoría afirma que Marilyn tenía malos hábitos de higiene, que se duchaba poco, que podía pasar días con la misma ropa e incluso que dejaba restos de comida en la cama. Su origen suele rastrearse hasta un biógrafo de Clark Gable, que difundió estas ideas sin demasiado contexto. La teoría tiene una parte mínima de verdad, pero está enormemente distorsionada.
Es cierto que en momentos de tristeza profunda o episodios depresivos Marilyn podía descuidar su higiene personal: ducharse menos, permanecer con la misma ropa o dejar su habitación desordenada. Esto coincide con síntomas comunes de episodios depresivos o de un trastorno bipolar, donde la apatía o el agotamiento emocional pueden llevar a descuidar rutinas básicas. Sin embargo, esto no representaba su comportamiento habitual ni mucho menos. En condiciones normales, cuando estaba estable o alegre, Marilyn era extremadamente cuidadosa con su aspecto e higiene. Se duchaba con frecuencia, tenía rutinas estrictas de cuidado de la piel —en parte por sus problemas dermatológicos— y era consciente de que, como superestrella, debía mantener un estándar de cuidado personal. Esto lo confirman testimonios de personas cercanas como Amy Greene, y la propia Marilyn lo mencionó en varias ocasiones.
La afirmación de que dejaba comida en la cama no está demostrada y parece una exageración derivada de momentos puntuales de desorden emocional, no una costumbre cotidiana. Como figura pública de primer nivel, cuyo trabajo implicaba sesiones de fotos, rodajes constantes y contacto social permanente, no podía permitirse ser “sucia” como rutina. Lo que sí tuvo fueron periodos muy concretos y excepcionales de descuido ligados a su estado emocional, pero eso no define quién era ni cómo vivía normalmente.
Conclusión
En conclusión, las teorías conspiranoicas alrededor de Marilyn Monroe no solo distorsionan su vida, sino que también oscurecen la comprensión real de quién fue como persona y como artista. A lo largo del tiempo, intereses sensacionalistas, rumores sin fundamento y prejuicios de distintas épocas han creado una imagen exagerada o completamente falsa de Marilyn: una mujer asesinada por el gobierno, un instrumento de la mafia, una espía comunista, una figura siempre deprimida o emocionalmente rota, una adicta incontrolable, o incluso alguien con rasgos personales inventados o inflados por terceros. Sin embargo, al revisar los hechos con calma, contrastar fuentes y separar la realidad de la especulación, podemos ver que la mayor parte de estas teorías se sostienen únicamente sobre rumores, tergiversaciones o directamente mentiras.
Marilyn fue una mujer compleja, con luces y sombras, como cualquier ser humano. Tuvo problemas reales —de salud mental, de autoestima, de adicción a fármacos recetados—, pero también tuvo momentos de enorme felicidad, amistades profundas, relaciones importantes, logros artísticos y una voluntad constante de superación. No fue un “juguete roto” ni una figura pasiva manipulada por el sistema, sino una persona que luchó por su carrera, que tomó decisiones propias y que dejó una huella indeleble en la cultura del siglo XX.
Desmontar estas teorías no significa idealizarla, sino devolverle su humanidad. Comprender a Marilyn sin mitos conspirativos nos permite apreciar realmente su legado, su vulnerabilidad y su fuerza. Y, sobre todo, nos recuerda que detrás del icono que todos conocen existió una mujer real, mucho más interesante, contradictoria y auténtica que cualquier historia fabricada.









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