La pequeña amistad entre Marilyn Monroe y Lauren Bacall
Hace un tiempo escribí un artículo sobre la pequeña pero afectuosa amistad entre Marilyn Monroe y Betty Grable. Ambas compartieron pantalla en How to Marry a Millionaire, una de las comedias más icónicas del Hollywood de los años cincuenta. Pero esa película no solo reunió a Marilyn y a Grable: también formó parte del trío protagonista Lauren Bacall, una de las grandes estrellas consolidadas de su generación. Por eso, resulta oportuno dedicar ahora un artículo a la relación entre Marilyn Monroe y Lauren Bacall. Como punto de partida, conviene aclarar que entre ambas no existió una amistad profunda como la que Marilyn desarrolló con Jane Russell, sino algo más discreto y cordial, más cercano a la relación profesional y respetuosa que Marilyn mantuvo con Betty Grable.
Lauren Bacall, en el momento en que coincidió con Marilyn Monroe, era ya una de las figuras más respetadas y singulares del cine estadounidense. Había debutado con un impacto inmediato en To Have and Have Not (1944), una irrupción al estrellato tan fulgurante como poco común, convertida en un icono del cine negro gracias a su voz grave, su presencia magnética y la química legendaria con Humphrey Bogart, con quien también formó pareja en la vida real. Durante los años cuarenta y principios de los cincuenta consolidó una carrera asociada al noir y al drama, con títulos emblemáticos como The Big Sleep, Dark Passage o Key Largo. A diferencia de Marilyn, que ascendió progresivamente desde papeles menores, Bacall apareció directamente como protagonista y símbolo de sofisticación, seguridad y carisma adulto. Aunque su imagen pública se asociaba casi por completo al drama y al thriller, ocasionalmente incursionó en la comedia, y How to Marry a Millionaire (1953) sería su comedia más exitosa y una de las más populares de su carrera. En esos años, Bacall era considerada una actriz sólida, elegante y de fuerte personalidad, una estrella plenamente establecida que equilibraba su prestigio individual con su figura pública como esposa de Bogart, uno de los actores más influyentes de su generación.
Marilyn, por su parte, representaba una presencia mucho más fresca. Comenzó a ganar reconocimiento en 1950 con The Asphalt Jungle y All About Eve. Era inmensamente querida por el público, recibiendo más correo de admiradores que muchas de las grandes estrellas del momento. Entre 1950 y 1952, su fama creció de forma constante y, para 1952, Fox consideraba que ya estaba lista para papeles protagonistas en Niagara y Gentlemen Prefer Blondes. Antes de filmar How to Marry a Millionaire, Niagara ya se había estrenado y había sido un éxito, lo que impulsó enormemente la popularidad de Marilyn. Gentlemen Prefer Blondes aún no se había estrenado —la película que la convertiría en una auténtica superestrella—, pero ella ya era muy famosa y su imagen encajaba perfectamente con la comedia. Mientras tanto, Betty Grable se encontraba en una etapa más tardía de su carrera, y Fox empezaba a ver a Marilyn como su posible sucesora.
El rodaje de How to Marry a Millionaire comenzó en marzo de 1953. Fox reunió a un elenco femenino estelar: la veterana estrella Betty Grable y la creciente sensación Marilyn Monroe, ambas en papeles cómicos, junto con Lauren Bacall, una de las actrices más importantes de las décadas de 1940 y 1950. Bacall era conocida por sus papeles dramáticos, pero se desenvolvió muy bien en esta comedia. Marilyn, cuya carrera destacaba tanto en papeles cómicos como dramáticos, actuaba como un puente natural entre la juguetona Betty Grable y la seria Lauren Bacall. How to Marry a Millionaire se convirtió en una de las películas más exitosas del año y en una de las mejores de la filmografía de las tres actrices.
Marilyn y Lauren aparentemente tenían una imagen muy diferente: Marilyn era la rubia explosiva y la reina de la comedia, mientras que Bacall proyectaba una imagen seria y sofisticada, la reina del cine negro. Sin embargo, en realidad tenían mucho en común. Ambas fueron actrices capaces de destacar tanto en drama como en comedia, aunque con matices distintos: en drama, Lauren seguía un estilo clásico y teatral, mientras que Marilyn ya mostraba una aproximación metódica. En comedia, Marilyn era más explosiva y carismática, mientras que Bacall apostaba por un humor más sarcástico y contenido, aunque nunca alcanzó el nivel icónico de Marilyn en el género. Ambas compartían ideas progresistas y simpatías demócratas, aunque con diferencias en la visibilidad de su activismo. Bacall fue más activa políticamente, apoyando públicamente a numerosos candidatos demócratas en diversas ocasiones y liderando acciones contra el macartismo como parte de comités de libertad de expresión, mientras que Marilyn mantuvo sus posturas principalmente a nivel personal, con muy pocas declaraciones públicas; el famoso "Happy Birthday, Mr. President" fue prácticamente su única manifestación política visible. No obstante, ambas se opusieron al macartismo, aunque de maneras distintas: Bacall públicamente y Marilyn de forma más discreta, defendiendo tímidamente a Arthur Miller. En el plano profesional, las dos lucharon por mantener independencia frente a los estudios, buscando controlar su carrera y elegir sus propios papeles. Además, en lo personal, ambas solían sentirse atraídas por hombres mayores que ellas, lo que muestra una coincidencia curiosa en sus relaciones sentimentales. A pesar de sus diferencias de estilo y de la percepción pública, Marilyn y Lauren compartían valores, ambición profesional y un carácter fuerte que las hacía similares más allá de la pantalla.
Antes de trabajar juntas en How to Marry a Millionaire, Marilyn y Lauren coincidieron por primera vez en un evento organizado por Look Magazine. En esa ocasión, Lauren entregó un premio a Marilyn, que agradeció públicamente diciendo: "Thank you, Lauren, and thank you to Look Magazine". Este encuentro previo permitió que ambas se conocieran en un ambiente más distendido y profesional, antes de compartir el set de filmación. Aunque no surgió una amistad profunda, este primer contacto sentó las bases de una relación cordial y respetuosa entre las dos actrices, basada en la admiración mutua y el reconocimiento de sus respectivas carreras.
La relación entre Marilyn y Lauren se consolidó principalmente durante el rodaje de How to Marry a Millionaire. Aunque se llevaron bien, no desarrollaron una amistad profunda como la que Marilyn tuvo con Jane Russell, e incluso su relación fue algo más distante que la que mantenía con Betty Grable. Durante el rodaje, a Lauren le molestaban los retrasos de Marilyn, pero reconocía que no había malicia en ellos y describió a Marilyn como una persona dulce y amigable. Marilyn, por su parte, mostraba interés por la vida personal de Lauren, preguntando sobre sus hijos y otros aspectos de su vida. En una ocasión, incluso le contó a Lauren que quería pasar tiempo con Joe DiMaggio comiendo espaguetis. Tras el rodaje, ambas coincidieron en la casa de Nunnally Johnson, el guionista de la película, quien las invitó a comer antes del estreno, donde Marilyn también conoció a Humphrey Bogart. Durante el estreno, Marilyn se sintió como una verdadera estrella, describiéndolo como uno de los mejores momentos de su vida. Posteriormente, se volvieron a ver en algunos eventos, pero nunca surgió una amistad intensa; sin embargo, siempre se respetaron y apreciaron mutuamente.



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