Los premios que mejor trataron a Marilyn Monroe
A pesar de ser la actriz más famosa de la historia del cine y una intérprete cuya calidad he analizado y defendido en artículos anteriores, Marilyn Monroe no fue bien tratada por los premios de la industria. Esto, en sí mismo, no sería algo extraordinario: la historia del cine está llena de grandes actores ignorados o reconocidos de manera tardía. Basta pensar en Al Pacino, quien solo ganó un Óscar por Scent of a Woman, una actuación sólida pero lejos de ser la cumbre de una carrera que muchos consideran merecedora de cuatro o cinco estatuillas. Sin embargo, el caso de Marilyn tiene un matiz especialmente llamativo: quienes peor la trataron fueron los Academy of Motion Picture Arts and Sciences. La Academia nunca la nominó, ni siquiera por Bus Stop, pese a las excelentes críticas que recibió; tampoco por Some Like It Hot, a pesar del éxito arrollador de la película y de su precisión cómica; ni por The Misfits, probablemente su interpretación más profunda y compleja. Fue un desaire constante que muchos han señalado con el paso del tiempo. Y el problema es estructural: los Óscar son el premio más famoso del mundo, y para algunos, la ausencia de una estatuilla parece invalidar cualquier legado. Ese “bullying institucional” pesa especialmente en el relato de Marilyn. Sin embargo, fuera de la órbita de la Academia, otros premios sí la trataron con mayor justicia.
Los Golden Globe Awards tampoco trataron a Marilyn Monroe con la generosidad que su carrera parecía merecer. En total, solo recibió dos nominaciones competitivas, una cifra sorprendentemente baja para una actriz que brillaba tanto en comedia como en drama, especialmente en un premio que precisamente divide esas categorías. Sin embargo, sí obtuvo el reconocimiento que la Academy of Motion Picture Arts and Sciences le negó: ganó el Globo de Oro a Mejor Actriz por Some Like It Hot. Comparado con el vacío absoluto de los Óscar, aquello parecía casi un acto de justicia poética. También recibió un premio de la revista Photoplay por Gentlemen Prefer Blondes, reflejo del respaldo popular que siempre tuvo. Y, curiosamente, fuera de Estados Unidos el reconocimiento fue incluso más claro. Marilyn ganó el David di Donatello, considerado el equivalente italiano al Óscar, por The Prince and the Showgirl. También obtuvo el Crystal Star en Francia, galardón que puede entenderse como un precursor de lo que hoy representan los César Awards, igualmente por esa misma película. Además, fue nominada en dos ocasiones a los BAFTA Awards, el equivalente británico al Óscar, por The Seven Year Itch y nuevamente por The Prince and the Showgirl. Y no es un dato menor: tradicionalmente, obtener una nominación al BAFTA ha sido incluso más exigente que lograr una candidatura al Óscar. Sin embargo, hubo un premio estadounidense que, sin elevarla constantemente al primer puesto, sí la trató con bastante más justicia que los Óscar y los Globos de Oro: los Laurel Awards.
Los Laurel Awards fueron unos premios cinematográficos creados y publicados por la revista Motion Picture Exhibitor que funcionaron entre finales de los años 40 y principios de los 70 (con algunas interrupciones). A diferencia de los galardones “académicos”, los resultados de los Laurel no los dictaba una academia de críticos o cineastas sino los compradores y exhibidores de películas —es decir, profesionales ligados a la taquilla—; tras la votación la revista publicaba las posiciones (primero, segundo, tercero, etc.) y entregaba placas doradas a los mejor situados. Las categorías eran amplias y a menudo reflejaban la popularidad comercial: Top Female Star, Top Female Comedy Performance, categorías separadas para comedia y drama, listados por puestos hasta el top 10, y otras distinciones técnicas o de producción. Por su naturaleza, los Laurel eran un termómetro de éxito en pantalla y del gusto de exhibidores y público, no tanto un sello de prestigio crítico como los Óscar —aunque, pensándolo bien, no sé qué prestigio crítico tienen unos premios que han dado más estatuillas a Titanic que a toda la trilogía de El Padrino junta.
Marilyn Monroe fue nominada numerosas veces a los premios Laurel, siempre en la categoría de actriz de comedia. Su primera nominación llegó por How to Marry a Millionaire, y regresó al podio con The Seven Year Itch, donde no solo fue nominada, sino que se alzó con el premio. Al año siguiente, volvió a ser nominada por Bus Stop, y posteriormente por The Prince and the Showgirl, hasta que su última nominación fue por Some Like It Hot. Aunque solo ganó un Laurel, la misma cantidad que obtuvo en los Globos de Oro, cada nominación representa un reconocimiento en sí mismo. A diferencia de los Globos de Oro, que la ignoraron por completo en varias de sus comedias —incluidas Gentlemen Prefer Blondes, The Seven Year Itch y The Prince and the Showgirl— los Laurel la nominaron repetidamente, haciendo justicia a su talento. El caso más absurdo fue el de The Seven Year Itch: Tom Ewell, su compañero en la película, no solo fue nominado sino que ganó el Globo de Oro a Mejor Actor de Comedia, mientras que Marilyn, considerada por muchos como la protagonista más destacada, fue completamente pasada por alto, pese a haber ganado el Laurel y haber recibido una nominación al BAFTA por la misma actuación. En consecuencia, aunque los Laurel no le otorgaron todo lo que merecía, reconocieron a Marilyn con mucha más consistencia que los Globos de Oro y, sobre todo, que los Óscar.
Sin embargo, aunque los premios Laurel fueron los que mejor trataron a Marilyn Monroe, al menos en Estados Unidos, también tienen sus limitaciones. Desde mi perspectiva, premios como estos no deberían existir, porque juzgar el arte es prácticamente imposible: las actuaciones pueden ser percibidas de manera muy diferente según la experiencia subjetiva de cada espectador. En la carrera de Marilyn, por ejemplo, algunos consideran que su mejor interpretación fue Cherie en Bus Stop, otros prefieren a Sugar Kane en Some Like It Hot o a Roslyn Taber en The Misfits. Incluso hay personas que consideran que su mejor actuación fue Amanda Dell en Let’s Make Love. No hay consenso, ni una elección unánime; lo que parece evidente para algunos es debatible para otros. Con las películas, el problema es aún mayor: en 1959 se estrenaron dos obras maestras, Some Like It Hot y Ben-Hur, y decidir cuál es “mejor” es imposible sin caer en la subjetividad. Por supuesto, hay comparaciones más claras, como que The Godfather supera a Friday the 13th Part 9, pero en muchos casos la evaluación es imposible de objetivar. Por eso, intentar calificar algo que es esencialmente incalificable genera conflictos, rivalidades y corrupción, y convierte estos premios en instrumentos problemáticos incluso cuando buscan reconocer el talento.
Volviendo a los premios Laurel, estos también tuvieron sus problemas al premiar a Marilyn, a pesar de ser los más justos con ella. Comenzando con la comedia, Marilyn era probablemente la mejor actriz cómica de su época, y aunque fue nominada por la mayoría de sus papeles en este género, una sola victoria resulta insuficiente para alguien de su nivel. Otro punto problemático fue la nominación de How to Marry a Millionaire. Ese mismo año se estrenó Gentlemen Prefer Blondes, y los Laurel solo podían nominarla por una película. Que eligieran How to Marry a Millionaire y no Gentlemen Prefer Blondes resulta absurdo: aunque How to Marry a Millionaire es fantástica y Marilyn lo hace excelente, el papel de Lorelei Lee en Gentlemen Prefer Blondes es mucho más completo. Lorelei tiene números musicales que Pola no tiene, su comicidad es más aguda, el guion es superior y, sobre todo, Marilyn creó un ícono con este personaje. Además, la victoria de Marilyn llegó por The Seven Year Itch, una actuación muy querida, pero que rara vez se considera su mejor trabajo cómico. Por eso resulta extraño que ganara por esa película y no por Some Like It Hot, que sigue siendo considerada por muchos su obra maestra en comedia.
El mayor problema de los premios Laurel es que prácticamente nunca reconocieron a Marilyn Monroe en sus papeles dramáticos. De hecho, ningún premio importante la valoró por sus actuaciones dramáticas; solo sus comedias recibieron nominaciones o premios. Lo más cercano fue su nominación al Globo de Oro por Bus Stop, pero aunque su interpretación de Cherie era casi completamente dramática, la incluyeron en la categoría de comedia, y los Laurel hicieron exactamente lo mismo: la nominaron por Bus Stop como comedia, no como drama. Sus otras películas con actuaciones dramáticas, como Don’t Bother to Knock, Niagara, River of No Return y, sobre todo, The Misfits, no recibieron ninguna nominación de ningún premio, ni siquiera de los Laurel. El caso de The Misfits es especialmente absurdo: para muchos, incluida mi opinión, se trata de la mejor interpretación de Marilyn, y aun así no obtuvo reconocimiento alguno. Mientras tanto, actuaciones mucho menos complejas, como la chica en The Seven Year Itch, le valieron un Laurel y una nominación al BAFTA. Esto demuestra que, aunque los Laurel fueron el premio que mejor trató a Marilyn, incluso ellos fallaron en reconocer su talento dramático, dejando un vacío evidente en la valoración de sus habilidades como actriz completa.
En conclusión, Marilyn Monroe, al igual que muchos otros actores, no fue premiada justamente por la mayoría de los galardones de la industria. Lo más grave fueron los Óscar, que la sometieron a un auténtico bullying al no otorgarle ni una sola nominación a lo largo de toda su carrera, convirtiéndola probablemente en el ejemplo más claro de actriz injustamente tratada por estos premios. Sin embargo, otros galardones, aunque tampoco la reconocieron plenamente, al menos no llegaron a ese nivel de desdén. Entre ellos, los premios Laurel se destacan: aunque tampoco le otorgaron todo lo que merecía, fueron con diferencia los premios estadounidenses que mejor trataron a Marilyn, con numerosas nominaciones y una victoria. Y eso es un hecho que no se puede pasar por alto.




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