Existe una idea bastante extendida de que Marilyn Monroe fue una actriz encasillada, pero en realidad se trata de una percepción errónea. Esta creencia surge, sobre todo, porque Marilyn es especialmente recordada por sus comedias, y en particular por cuatro títulos que se han convertido en iconos absolutos de la cultura popular: Some Like It Hot, Gentlemen Prefer Blondes, The Seven Year Itch y How to Marry a Millionaire. El enorme éxito y la permanencia de estas películas han contribuido a fijar la imagen de Marilyn como actriz exclusivamente cómica. Sin embargo, esta lectura ignora una parte esencial de su filmografía. Marilyn protagonizó y destacó también en dramas, thrillers, cine noir y westerns, películas que fueron bien recibidas por la crítica y, en general, exitosas comercialmente, aunque no alcanzaran el nivel de impacto masivo de sus comedias. Su carrera nunca estuvo dividida en una “etapa cómica” y una “etapa dramática”: desde el principio hasta el final alternó géneros, tonos y registros interpretativos. Por tanto, Marilyn no fue encasillada como actriz; lo que sí es cierto es que, en un momento concreto de su carrera, los estudios intentaron encasillarla. La diferencia es fundamental: lo intentaron, pero no lo consiguieron.

Para entender correctamente esta cuestión, es imprescindible analizar con calma la trayectoria cinematográfica inicial de Marilyn Monroe. Sus comienzos estuvieron lejos de ser estables o exitosos: durante sus primeros años en Hollywood apenas obtenía papeles secundarios muy pequeños, lo que la llevó a una carrera errática en términos industriales. Marilyn empezó con un contrato en 20th Century Fox, pasó después por Columbia Pictures y, tras ser despedida de ambos estudios, llegó a estar un tiempo sin contrato fijo hasta que Fox la recontrató en 1950. Esta inestabilidad tuvo una consecuencia clara: sus primeros papeles fueron extremadamente variados en género y tono. Su debut fue Scudda Hoo! Scudda Hay!, un drama romántico en el que su participación es mínima, limitada a saludar a la protagonista y aparecer brevemente en una canoa; de hecho, Marilyn tenía originalmente más tiempo en pantalla, pero fue recortado en el montaje final. Aunque se estrenó antes, su siguiente rodaje fue Dangerous Years, un drama judicial en el que interpreta a Evie, una camarera con un papel secundario de tono claramente cómico dentro de una película dramática.
Tras ser despedida de Fox, Columbia la contrató para Ladies of the Chorus, un drama romántico y musical que supuso su primer papel protagonista, fundamentalmente dramático y musical. Posteriormente, ya sin contrato, participó en Love Happy y A Ticket to Tomahawk, una comedia y un western respectivamente, ambos con apariciones muy secundarias: en la primera con un registro cómico y en la segunda con una función puramente musical. El verdadero punto de inflexión llegó en 1950, cuando Marilyn interpretó a Angela Phinlay en The Asphalt Jungle, un papel secundario pero intensamente dramático en un film noir de prestigio, y poco después a Claudia Caswell en All About Eve, un drama con un personaje secundario de marcado tono cómico. Estas dos películas la hicieron visible, reconocible y, por primera vez, relevante en la industria, aunque todavía no una superestrella. Fox la recontrató, pero lo esencial ya estaba claro: incluso en sus años más inestables, Marilyn nunca fue encasillada. Desde el principio alternó drama, comedia, musical, western y noir, tanto en papeles mínimos como en roles más significativos.

El único periodo en el que podría hablarse, con matices, de un intento real de encasillamiento en la carrera de Marilyn Monroe es breve y, aun así, debatible. Tras ser recontratada por Fox en 1950, Marilyn participó ese mismo año en Right Cross y The Fireball, un drama deportivo y una comedia dramática ambientada en el mundo del deporte. En ambos casos sus papeles fueron muy pequeños y secundarios, sin un perfil claramente definido. Sin embargo, es en 1951 cuando surge la percepción más habitual de encasillamiento: ese año Marilyn apareció en cuatro películas consecutivas con personajes secundarios de tono cómico, Hometown Story, Love Nest, As Young as You Feel y Let’s Make It Legal. A primera vista, esto podría interpretarse como un intento de fijarla en un registro concreto, pero el análisis detallado lo complica. Las películas son muy distintas entre sí: Hometown Story es esencialmente un drama; Love Nest se mueve entre la comedia y el drama; As Young as You Feel es una comedia pura; y Let’s Make It Legal vuelve a ser un drama con elementos ligeros. Además, Hometown Story fue producida por MGM y no por Fox, lo que rompe la idea de una estrategia uniforme por parte de un solo estudio. Es cierto que todos los personajes de Marilyn en ese periodo tienen un componente cómico, pero no son del mismo tipo: algunos son pícaros, otros más sexuales y otros se acercan tímidamente al estereotipo de la “rubia tonta”. Aun así, estamos hablando de un periodo muy limitado, concentrado prácticamente en un solo año, y la situación cambia con rapidez.
Su siguiente proyecto fue Clash by Night, un drama dirigido por Fritz Lang, donde Marilyn, aunque sigue siendo secundaria, tiene un papel destacado que combina comedia y drama de manera mucho más compleja. Aunque la película se estrenó en 1952 y fue producida por RKO y no por Fox, marca un punto de inflexión. Es cierto que su siguiente película para Fox, We’re Not Married, le devuelve a un papel secundario cómico, pero inmediatamente después protagoniza Don’t Bother to Knock, un thriller psicológico en el que interpreta uno de los personajes más oscuros y dramáticos de su carrera, su segundo papel principal. Con una actuación de este tipo, hablar de encasillamiento resulta cada vez más difícil. Ese mismo año cerró con Monkey Business, una comedia donde vuelve a un registro cómico secundario, y O. Henry’s Full House, una película de episodios en la que su brevísima aparición es dramática. En resumen, 1951 puede discutirse como un momento en el que se intentó orientar a Marilyn hacia papeles cómicos secundarios, pero el periodo es demasiado corto, la variedad interna demasiado grande y la salida de ese supuesto encasillamiento demasiado rápida como para considerarlo real o consolidado.

Llegamos a 1953, el año del estrellato definitivo de Marilyn Monroe. En este punto, Fox confiaba plenamente en su popularidad y comenzó a ofrecerle papeles protagonistas de forma constante, lo que permite analizar con claridad si existió o no un encasillamiento real. Ese mismo año Marilyn protagonizó Niagara, un thriller de tintes noir en el que interpreta a Rose Loomis, un personaje eminentemente dramático, oscuro y sexualizado, muy alejado de la comedia. A continuación llegó Gentlemen Prefer Blondes, una comedia musical donde su Lorelei Lee es un papel abiertamente cómico y musical, construido desde la ironía y la inteligencia humorística. Poco después protagonizó How to Marry a Millionaire, otra comedia, pero muy distinta en tono y estructura, en la que Marilyn interpreta a Pola Debevoise, un personaje cómico basado en la ingenuidad visual y la vulnerabilidad, lejos del cinismo de Lorelei. Ese mismo periodo incluye River of No Return, un western de aventuras en el que Marilyn encarna a Kay, un papel fundamentalmente dramático con componentes musicales, y There’s No Business Like Show Business, un musical coral donde su personaje, Vicky Parker, combina drama, música y algunos momentos cómicos. Es cierto que Marilyn no deseaba hacer River of No Return ni There’s No Business Like Show Business, y que expresó abiertamente su descontento con estos proyectos. Sin embargo, es importante no confundir el desagrado personal con el encasillamiento. Ambas películas son radicalmente distintas entre sí y también muy diferentes de sus trabajos anteriores, tanto en género como en tipo de personaje. No existe aquí una repetición mecánica de un mismo rol ni una fijación en una sola imagen. Por tanto, incluso en el momento de máximo control del estudio sobre su carrera, y antes de la creación de Marilyn Monroe Productions, Marilyn Monroe no fue encasillada como estrella: interpretó comedia, drama, musical, thriller y western de manera simultánea y variada.
El episodio clave se concentra en 1954–1955: es entonces cuando el intento de encasillamiento por parte de la maquinaria de estudio se hace más patente. Fox, confiando en la venta de la “rubia” como producto comercial, trató de encauzar a Marilyn hacia papeles de showgirl o secundarios brillantes en musicales y comedias ligeras —ofertas que ella consideraba muchas veces frívolas u oportunistas. Uno de los momentos más claros fue su negativa a participar en The Girl in Pink Tights, proyecto que la casa pretendía impulsar; por esa negativa fue suspendida por el estudio a comienzos de 1954. Tras la suspensión se la reubicó en There’s No Business Like Show Business y se la encadenó a otros vehículos en los que no se reconocía: papeles ornamentales, musicales o “de adorno” que no permitían desarrollar registro dramático. En medio de este clima se rodó The Seven Year Itch (rodada en 1954, estrenada en 1955), una comedia en la que Marilyn encarna a “the girl”, un papel claramente cómico que, precisamente por su enorme repercusión, reforzó la imagen pública de Marilyn como comediante. Pero la lectura simplista sería errónea: ante el intento de fijarla en una sola imagen, Marilyn reaccionó con decisión. En 1954–1955, harta de las imposiciones y con la intención de recuperar control, organizó su salida hacia una mayor autonomía artística y empresarial; junto a Milton Greene constituyó Marilyn Monroe Productions. Ese movimiento cambió las reglas del juego: aunque el estudio intentó encasillarla, ella tomó medidas que impidieron que la etiqueta se consolidara. En suma: sí hubo un intento claro de encasillamiento en torno a The Seven Year Itch y los proyectos que la rodearon, pero nunca logró cerrarla dentro de ese molde gracias a la resistencia activa y a la independencia que buscó.

Tras la creación de Marilyn Monroe Productions, la situación cambió de forma radical. Marilyn pasó a tener una libertad creativa inédita en su carrera: podía trabajar con otros estudios, elegir proyectos con mayor autonomía y participar activamente en decisiones clave como el guion, el director, el reparto o incluso el vestuario. A partir de ese momento, sus elecciones reflejan con claridad una voluntad de variedad y control artístico, incompatible con cualquier idea de encasillamiento. Su primer proyecto bajo esta nueva etapa fue Bus Stop (1956), una comedia dramática en la que Marilyn interpreta a Cherie, un personaje esencialmente dramático, aunque con momentos cómicos y musicales. La película supuso un giro consciente hacia un registro más complejo y confirmó su interés por explorar personajes emocionalmente exigentes. Le siguió The Prince and the Showgirl (1957), una comedia romántica donde Marilyn da vida a Elsie Marina, un papel mayoritariamente cómico, pero con matices dramáticos y musicales, demostrando de nuevo una combinación de ligereza y profundidad interpretativa.
Posteriormente llegarían Some Like It Hot (1959) y Let’s Make Love (1960), una comedia y una comedia romántica respectivamente. En estas películas, Marilyn encarna algunos de los personajes más versátiles de su carrera: tanto Sugar Kane como Amanda Dell equilibran comedia, drama y musical de manera notable, sin que ninguno de estos registros domine de forma absoluta. Son interpretaciones complejas disfrazadas de ligereza, lejos de cualquier estereotipo rígido. El recorrido culmina con The Misfits (1961), un drama puro en el que Marilyn interpreta a Roslyn Taber, uno de los papeles más intensos y desnudos emocionalmente de su filmografía, y con la inacabada Something’s Got to Give (1962), una comedia donde volvía a combinar elementos cómicos y dramáticos. A esto se suma el hecho de que Marilyn tenía en desarrollo varios proyectos muy distintos entre sí, lo que confirma que su horizonte creativo era amplio y diverso. En consecuencia, tras la creación de Marilyn Monroe Productions, Marilyn no solo obtuvo libertad absoluta, sino que la utilizó activamente para evitar cualquier forma de encasillamiento.

Conviene matizar, sin embargo, por qué aunque Marilyn nunca fue realmente encasillada, sí existió un intento claro por parte de Fox de orientarla en una dirección concreta. Esto no convierte a Fox en un villano excepcional dentro del sistema de estudios: comparado con otros grandes estudios de la época como MGM o Columbia, Fox fue relativamente más flexible con sus actores. Pero Fox seguía siendo, ante todo, una empresa, y como tal actuaba guiada por criterios de rentabilidad. La realidad es que Marilyn era extraordinariamente exitosa en comedia. Aunque sus interpretaciones dramáticas en Don’t Bother to Knock, Niagara y River of No Return fueron sólidas, complejas y muy bien valoradas, en términos económicos esas películas fueron funcionales y rentables, pero no alcanzaron el nivel de los grandes fenómenos comerciales que fueron Gentlemen Prefer Blondes, How to Marry a Millionaire y The Seven Year Itch. Desde la lógica empresarial de Fox, era comprensible querer explotar aquello que generaba mayores beneficios: la Marilyn cómica y, en cierta medida, la Marilyn musical, especialmente después del enorme éxito de una comedia musical como Gentlemen Prefer Blondes. Incluso There’s No Business Like Show Business, pese a ser un musical puro, no replicó ese nivel de éxito, lo que demuestra que la ecuación no era automática. Tras la creación de Marilyn Monroe Productions, sus dramas, especialmente Bus Stop, fueron nuevamente bien recibidos y exitosos, pero nunca alcanzaron el impacto comercial de sus comedias. Muchos actores aceptan el encasillamiento porque se sienten cómodos en él o porque coincide con lo que mejor saben hacer; Marilyn, en cambio, era plenamente consciente de que también era una gran actriz dramática, y precisamente por eso se negó a quedar confinada en un solo registro.
En conclusión, como se ha explicado a lo largo del artículo, Marilyn Monroe nunca fue realmente encasillada. Su filmografía es amplia y diversa, abarca múltiples géneros y muestra estilos de actuación muy distintos entre sí, desde la comedia pura hasta el drama más intenso, pasando por el musical, el thriller o el western. La percepción de que Marilyn fue encasillada persiste principalmente porque sus comedias fueron, con diferencia, sus películas más populares y exitosas, y son las que han quedado más fijadas en el imaginario colectivo. Es cierto que en un momento concreto Fox intentó orientarla de forma más clara hacia ese terreno, pero Marilyn reaccionó con rapidez y determinación mediante la creación de Marilyn Monroe Productions, asegurando así el control de su carrera y de sus elecciones artísticas. Lejos de aceptar un molde impuesto, Marilyn defendió su versatilidad y su ambición como actriz. Espero que este recorrido por su carrera haya ayudado a matizar una idea muy extendida y, sobre todo, a apreciar mejor la complejidad y la inteligencia con la que Marilyn construyó su trayectoria.
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